Donde nace la cerveza
donde hacemos la magia
En nuestra fábrica, la cerveza se elabora siguiendo un proceso tradicional en el que prima el trabajo manual. Seleccionamos cuidadosamente las materias primas para garantizar la máxima calidad. Todo el proceso desde que recibimos las materias primas hasta el embotellado se realiza de forma lo más artesanal posible. A que nos referimos con esto, que evitamos al máximo posible utilizar programas informáticos, automatizaciones o similares para las diferentes partes del proceso. Lógicamente, como tampoco estamos en el siglo XV o similares, si que nos ayudamos de bombas, molinos y similares eléctricos. No nos vamos a poner a mover la cerveza con cubos.
El proceso comienza con la molienda de la malta y su maceración, donde se extraen los azúcares necesarios para la fermentación. Con la selección de las temperaturas y maltas adecuadas, obtenemos los diferentes perfiles que buscamos para elaborar nuestras cervezas. Posteriormente, el mosto se cuece con lúpulo para aportar aroma y amargor. Y para finalizar, tras el enfriado, añadimos la levadura y dejamos que la cerveza fermente controlando la temperatura.
Como etapa final pasamos a embotellar la cerveza en botellines de vidrio. En los cuales le hacemos una segunda fermentación en la botella para obtener CO2. Este proceso nos proporciona de manera natural el gas que tan reconocible es en las cervezas para obtener la espuma. Esto nos deja con un pequeño sedimento de levaduras al fondo de la botella que se ha obtenido de forma natural y muestra ese carácter de creación tradicional.
Cada lote es supervisado manualmente durante todas las etapas, desde la elaboración hasta el embotellado, respetando los tiempos necesarios para obtener una cerveza auténtica, equilibrada y llena de carácter.
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